Carros de Foc (Open 2011)


Según cuenta la leyenda, corría el verano de 1987 cuando algunos guardas de refugio de la zona decidieron hacer la travesía Pallars – Ribagorça – Aran, del tirón, en un solo día. No era una competición, sólo una manera de visitar a los demás guardas y charlar un rato. Alguien, no se sabe exactamente quién, ni porqué, la llamó Carros de Foc, y desde entonces sea verano o invierno, cuando alguien hace la travesía en el día, la voz corre de refugio en refugio tan rápido como el viento cruza los collados: "hoy pasan los Carros de Foc"... (fuente: Carros de Foc).

El año pasado durante nuestra visita al Parque Nacional de Aigüestortes en concreto a la zona de Colomers (De Pirineos a Picos de Europa), nos informamos de la existencia de esta prueba de montaña y después de estudiarlo, decidimos asistir este año a la modalidad Open, para lo cual hemos estado entrenado, realizando la ascensión a Pico Viejo, el Sombrero de Chasna, ascensión al Teide, etc. Esta travesía consta de 56 km y 9200 mts de desnivel y en su modalidad Open se puede hacer en los días que uno quiera o más bien que pueda, nosotros decidimos hacerlo en 7 días puesto que queríamos disfrutar de cada momento.

Las dudas nos asaltaban a la cabeza antes de enfrentarnos a este reto que para personas como nosotros que no somos expertos montañeros era un gran desafío. Para la preparación de la travesía, tuvimos que decidirnos por ropa de invierno en su mayoría basándonos en las previsiones meteorológicas, pero también sabíamos que el tiempo se iba a despejar los últimos días, así que tuvimos que llevar algo de ropa fresca y crema solar en abundancia no sólo para estos días sino para el reflejo del sol en la nieve. Se aconsejaba llevar crampones y piolet, en concreto para la subida al Coll de Contraix pero decidimos no llevarlos debido a la supuesta mejoría del tiempo y así ahorrar peso en nuestras mochilas, siendo a la postre una decisión acertada. Sin embargo, teníamos un problema, nuestras botas no eran de Goretex y se iban a mojar bastante, lo mismo que los calcetines, sufriendo bastante frío en nuestros pies, pero encontramos una solución y la pusimos en práctica, y acertamos de pleno, nuestra solución sólo costo unos 9 euros, "escarpines de neopreno", si, aunque parezca mentira, en los días de frío y con las botas hundidas en la nieve, nuestros pies y los calcetines se mantuvieron secos.

Con el objeto de aclimatarnos dormimos la noche anterior en Espot (1900 mts altitud) alojándonos en el Hotel Roca Blanca donde nos llevamos una grata sorpresa, puesto que nos encontramos como en casa, recibiendo un trato familiar de lo más agradable, llegándonos al alma el detalle en forma de cerveza a nuestro regreso de los Carros.
Si estáis buscando un remanso de paz y un hotel con encanto y trato familiar, este es vuestro alojamiento.Por cierto, los croissants del desayuno están soberbios.


Primera Jornada: Ernest Mallafré - Josep M. Blanc

Recogimos nuestros Forfait y nos compramos unos bocadillos en Espot, encaminándonos hacia nuestro Refugio de partida "Ernest Mallafré" para realizar el recorrido en sentido inverso a las agujas del reloj según nuestra elección previa. El tiempo estaba bastante nublado, pero las nubes eran altas y pudimos disfrutar de las vistas sin pasar calor. Primero te encuentras con un ascensión de unos 800 mts para hacer cima en el Colls de Monestero que se hace larga pero no es muy sacrificada puesto que te encuentras con bastantes rellanos que te permiten recuperar. Una vez en la cima, pudimos disfrutar de las vistas que te proporciona este lugar, pudiendo tomarnos el bocadillo que nos hacia compañía desde hacía ya unas horas. La bajada se hace difícil debido a un gran pedrero en su primera parte y luego nos encontramos con la bajada hacia el refugio "Jose M. Blanc" que nos impresiona cuando estamos en su parte más alta, siendo un buen lugar para tomar un foto espectacular. Antes de llegar al refugio, teníamos que buscar un cache que había en la zona, encontrándolo sin problemas.
Al llegar al refugio de "Blanc" nos encontramos que éramos los únicos inquilinos, no pudiendo pasar un rato con nadie en nuestro primer día de travesía, dedicándonos a cenar, descansar y preparar la ruta del día siguiente. Hemos de decir que este refugio es casi un hotel rural sin llegar a serlo, disponiendo de agua caliente en las duchas (2 euros - 6 minutos) y habitaciones separadas en grupos de unas 10 personas más o menos dependiendo de la habitación.


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Segunda jornada: Jose M. Blanc - Colomina

Después de la primera jornada que nos tuvo caminando unas 7 horas, nos dispusimos a caminar de nuevo, pero al salir del refugio nos dimos cuenta de que la noche anterior había nevado, no mucho pero lo suficiente junto con una espesa niebla para retrasar la marcha de este día, tardando de nuevo unas 7 horas. De los paisajes no podemos hablar debido a niebla, pero si podemos decir que hacía bastante frío, por lo menos, para unos canarios. Vimos unas huellas en la nieve que todavía tendremos que investigar a que animal pertenecía, pero si os puedo contar que echamos un vistazo alrededor, por si algo se movía.
Llegamos a la bajada hacia el Estany de Mar que tenía fama de estar en muy mal estado, pero nos encontramos con una escalera de piedras de granito, que aunque le faltaban ya algunos peldaños, estaba en muy buen estado.
Y como no podemos evitarlo antes de llegar al refugio, nos desviamos a buscar un cache, lo cual nos retrasó un rato, lo justo para que nos pillara la lluvia, aunque sólo fueron esos 20 minutos, cayó bastante fuerte y continuó lloviendo toda la tarde, llegando gente al refugio que tuvo que aguantar un par de horas de lluvia.
Esta vez, al llegar al refugio si nos encontramos con gente para charlar un rato mientras descansábamos, conocimos a un señor italiano y su compañero de Zaragoza, que nos aconsejó que al volver a Espot fuéramos a cenar al Hotel Roya, y así lo hicimos y nos dimos un homenaje, pero eso os lo contamos después. También conocimos a tres chicos de la zona, Andres, Dani y Pau que estaban realizando los carros en tres días, aunque Dani tuvo que retirarse por problemas en un rodilla, esperemos que se haya recuperado. Sin embargo, Andres y Pau, siguieron con el recorrido, estaban fuertes y creemos que lo lograron. Pasamos un rato muy agradable con todos ellos y les enviamos un saludo desde aquí.
Este refugio (Colomina) no cuenta con ducha de agua caliente y que sepamos tampoco con ducha, puesto que no pudimos usarla, sin darnos mayor explicación sino la de que el agua estaba muy fría (en fin ... sin comentarios). Sin embargo es un refugio muy agradable, incluyendo a los guardas, teniendo la distribución de las camas en habitaciones de unas 10 plazas más o menos cada una y aunque no pudimos darnos un ducha, nos fuimos a la cama cansados y contentos de haber vivido otro día en esta aventura.

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Tercera jornada: Colomina - Estany Llong

Después de despedirnos de los compañeros de camino, partimos desde Colomina hacia el Estany Tort, donde había una antigua vía férrea de alguna mina o similar y sobre todo donde habían la mayor concentración de mosquitos que hubiéramos sufrido en nuestras vidas, se te metían por todos los lados, en la nariz, en la boca, etc. Luego llegamos a otro "foto" de esta travesía atravesando el muro curvo que hace de presa, donde tienes a un lado el agua y al otro una buena caída, aunque esta vez, según mi parecer no había mucha agua y daba menos sensación de que te vas a caer al lago.
Tuvimos una subida de lo más tranquila y fácil al Coll Dellui y luego unas 4 horas de bajada hasta Estany Llong, atravesando un pedrero y un bosque hasta llegar al refugio.
Al llegar al refugio de Estany Llong a eso de las 16:00, nos encontramos con que era sábado, un fin de semana de puente y encima este refugio era facilmente accesible por los domingueros, que ya se que también tienen derecho a disfrutar de la montaña, pero la ducha está situada en el comedor y tienes que ducharte delante de todo el mundo que está almorzando, un poco surrealista la verdad. Eso si, tenemos ducha de agua caliente (2 euros - 6 minutos).
Una vez que se fueron todas las "personas de paso", y fueron llegando las personas que estaban haciendo los Carros, el refugio fue tomando forma. Esta vez nos tocó cenar con un cuarteto de lo más peculiar, una pareja de extranjeros, una chica inglesa y un chico francés, con sus respectivas madres, realizando los Carros, increíble, nos entendimos a duras penas, debido a mi pobre ingles, pero pasamos una cena muy agradable. Desde aquí queremos enviarles un saludo si leen esta web.
En cuanto al refugio, está muy bien equipado, aunque los baños estén en el exterior y si te dan ganas de ir, tendrás que pasar frío. El dormitorio es uno sólo, con lo que todo el mundo duerme junto, escuchando los ronquidos y demás de todos los inquilinos, nada que tenga solución con unos buenos tapones.

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Cuarta jornada: Estany Llong - Ventosa i Calvell

Sabíamos, o por lo menos teníamos pensado que esta iba a ser la jornada más dura de todas, pero lo que el día nos tenía preparado no lo podíamos imaginar ni por asomo. Nos levantamos temprano y ya teníamos todo preparado para cuando llegó la hora del desayuno, lo cual hicimos rapidamente y empezamos el día con la ascensión por el valle de Contraix hasta el lago del mismo nombre para luego enfrentarnos al Coll Contraix. El lago Contraix que estaba dos días antes totalmente congelado, ahora mismo ofrecía un aspecto que no hacía presagiar nada bueno para nosotros, que nos enfrentábamos al Contraix en sentido inverso, añadiendo más dificultad si cabe a la ascensión.
A las 13:00 estábamos en la cima y después de hacernos las fotos de rigor, afrontamos la bajada, dándonos cuenta de que los primeros 5 metros de bajada eran de hielo añadiendo una dificultad que precisa de piolet o crampones, y no teníamos nada de esto. Nos dedicamos a picar el hielo con paciencia y a crear una huella segura hasta llegar a la nieve, pero al llegar a la nieve nos dimos cuenta de que las dificultades seguían porque la capa de nieve había disminuido debido al cambio de temperaturas, teniendo lo justo para hacer huella en la nieve e ir bajando poco a poco, optamos por bajar de culo, clavando ambos bastones hasta el fondo, tardando en bajar unas 3 horas en total. Y para cuando pensábamos que ya estaba todo hecho, nos enfrentamos a una pequeña capa de nieve que cubría el pedrero, lo suficiente, pero sabiendo donde se pisa, de echo, yo mismo, metí la pierna hasta el fondo, sin tocar el fondo, echando un poco más de pimienta al día. Por si ya no estaba lo suficientemente divertido, cuando se terminó la nieve y empezaron los pedreros, comenzó a llover, retrasándonos aún más, para evitar un patinazo sobre las enormes piedras.
Debido a la lluvia, creció el riachuelo y buscamos varías formas de cruzarlo pero al final tuvimos que cruzarlo con el agua por los tobillos y luego la zona pantanosa creció y nos encontramos con una zona vieja, llena de antiguos sedimentos que se hundía medio metro al pisarla, parecía que te iba a tragar, espeluznante.
En total la jornada se comió 10 horas de nuestro tiempo para llegar casi a la hora de cenar y pegarnos un ducha de agua fría porque en este refugio no hay agua caliente, y total, para encontrarnos con otro refugio lleno de "domingueros" con ganas de diversión, cuando uno lo que estaba buscando era tranquilidad y descansar. La verdad es que el refugio de Ventosa más que un refugio parecía un circo, chiquillos, perros, gente que pensaba que era divertido estar en un refugio y se podía trasnochar, etc.

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Quinta jornada: Ventosa i Calvell - Restanca

Después de una jornada tan dura, que ya teníamos prevista, aunque nos quedamos cortos, nos tocaba una jornada corta para descansar y relajarnos. El sendero era de lo más fácil y soleado, sobre todo soleado, se acabaron las nubes y la verdad es que las echamos de menos, porque hacía bastante calor.
Estuvimos como siempre a la caza de un cache, como no, hay que practicar algo de geocaching. Nos dimos el gusto de levantarnos más tarde y caminar tranquilos, llegando al mediodía a Restanca para darnos una buena ducha de agua caliente (1,5 euros tiempo ilimitado) y comernos el picnic del anterior refugio, leer un poco, echarnos una buena siesta. Estuvimos lavando ropa para los días que nos quedaban, poniendo la ropa a secar, pero tuvimos que recogerla porque al rato cayó una buena tormenta de truenos que duró una media hora.



Según iba llegando gente, conocimos a Carles y a Ricard que venían de hacer cumbre en Montardo y a Eduard, que estaba a punto de empezar los Carros en 4 días. Unos chicos la mar de simpáticos con los que echamos una buenas risas y pasamos un rato agradable. Desde aquí queremos enviarles un saludo.

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Sexta jornada: Restanca - Saboredo

No podíamos imaginar el día que nos esperaba, sabíamos que nos íbamos a saltar Colomers para luego llegar al refugio de Saboredo y que la jornada iba a ser larga, pero no contábamos con el factor del Sol, se incrementaron las temperaturas de forma considerable lo que hizo la segunda parte del día increíblemente dura puesto que llevábamos varios días con bajas temperaturas y la diferencia le costó asimilarla al cuerpo, amén del picnic que nos dieron en el refugio de Restanca, "ensalada mexicana picante en lata", ¿pero a quien se le ocurre?, tuvimos que racionar el agua, porque entre el Sol y el picante, bebimos más de la cuenta y no teníamos pastillas para potabilizar el agua de los riachuelos, hemos tomado nota para una próxima vez.
Llegamos al refugio Colomers rápidamente pero luego nos dio un bajón debido a las mencionadas altas temperaturas y la subida hacia el refugio de Saboredo nos costó como si estuviéramos a más de 3000 mts de altitud, las piernas no respondían y el Sol y la falta de agua nos minaba psicológicamente, menos mal que Sonia es más fuerte que yo y me estuvo animando para poder llegar.
Dicen que a mayor sacrificio mayor recompensa, y creo firmemente que es verdad, porque no podíamos esperar lo que nos deparaba la tarde. Conocimos a Julian el guarda del refugio, que de alguna manera, nos contagió de su alegría y de su buen espíritu, allí también conocimos a Jordi y Christoph (espero que esté bien escrito) expertos montañeros de los que aprendimos bastantes cosas y compartimos una cena especial, porque este refugio es el único que da de cenar comida ecológica y muy buena por cierto, nos quedamos todos alucinados (muchas gracias Julian).
Por cierto, un saludo desde aquí a los mallorquines.


Séptima jornada: Saboredo - Ernest Mallafré

Para ser nuestra última noche en los carros, debería darme alegría de terminar, pero la verdad es que me quedó pena de compartir otra día con Julian en su refugio. Después de despedirnos de Jordi y Christoph y del propio Julian, nos encaminamos hacia la meta. Fue una jornada de lo más suave, sin ser que el Circulo de Saboredo no está muy bien señalizado y estuvimos dando un par de vueltas hasta que volvimos a coger el camino correcto. El resto del día fue todo bajada hasta llegar al refugio de Ernest Mallafré, nuestra destino final.
Todavía no nos lo creíamos, sobre todo cuando hace un año hablamos de participar en esta prueba, no pensábamos que nuestras piernas aguantaran tantos días seguidos, exigiendo de ellas todo lo que nos pudieran dar, sobre todo con mi lesión de rodilla, que por lo que se ve, estoy totalmente recuperado.
Y encima, antes de llegar al refugio de Atmiges nos encontramos con el cuarteto de extranjeros con los que compartimos cena en Estany Llong, lo cual fue una alegría encontrarnos de nuevo, estuvimos charlando un poco sobre como nos iba a cada uno y nos sacamos una foto en grupo que espero que nos envíen por mail cuando lleguen a su casa.






Nos paramos en Amitges para sellar nuestros Forfaits y desayunar con todo el tiempo del mundo y poner como no, una de nuestras pegatinas en un sitio privilegiado. Teníamos la meta al alcance de la mano, solo nos quedaban una hora y media como mucho, pero claro, también teníamos que buscar un par de caches en la zona.
Una vez que llegamos al final y sellamos nuestro último sello, fue un momento muy gratificante, sobre todo cuando hablamos con algunos participantes que todavía les quedaban algunas jornadas o incluso iban a empezar y verles las caras de sana envidia. Se te sube un orgullo increíble, te sientes genial, no es que te sientas mejor que nadie, pero fue y es una sensación inmejorable. Creo que ha sido una experiencia que nos ha cambiado algo dentro de nosotros, no se, viendo las primeras fotos y las últimas, me veo diferente y no lo digo sólo por los kilos de menos, sino por el enriquecimiento que nos aporta este tipo de aventuras.







Conclusiones

Cuando volvimos a Espot, al Hotel Roca Blanca con la ilusión de darnos una buena ducha y dormir en una buena cama y los dueños nos obsequiaron con una cerveza, detalle que mientras nos las tomábamos en su jardín nos llegó al alma, de verdad, una vez más, gracias.
Luego fuimos a la tienda para presentar nuestros Forfaits completos y recibimos nuestras camisetas oficiales de los Carros de Foc, para luego darnos un homenaje en el restaurante del Hotel Roya, que tanto el señor de Zaragoza con el estuvimos en el refugio de Colomina como el dueño del Hotel Roca Blanca nos recomendaron y la verdad es que no nos engañaban al recomendarlo. Ambiente agradable y "el cordero a la pizarra" insuperable, sobre todo la presentación.
Ya sólo nos quedaba volver al día siguiente rumbo a Barcelona para tomar el avión, pero por el camino practicamos algo de geocaching como no, visitando el pequeño pueblo de Prullans.








Queremos dar un enorme saludo a todas las personas con las en mayor o menor medida hemos compartido esta magnífica experiencia.



Si queréis ver el resto de las fotos, aquí os dejamos el enlace junto con el track que usamos.

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